A los 87 años dejó de existir Alfredo Bryce Echequine, una de las más altas cumbres de literatura peruana que desde los años 70 había trascendido a través de sus novelas, cuentos y memorias. Uno de sus relatos, “Con Jimmy en Paracas”, puede leerse gratuitamente en la Biblioteca Virtual de la Fundación BBVA.
“Amó, vivió, escribió”, es el epitafio que Stendhal mandó a inscribir en su tumba del cementerio de Montmartre en París. El mismo que Alfredo Bryce Echenique le pidió a un reportero de Radio Nacional repitiera en su tumba. Usando las mismas palabras, sin ninguna modificación.
Pues eso era la vida para Bryce, la celebración del amor en todas sus alturas y en cada uno de sus abismos. Y así se atisba en la incomparable obra literaria que deja tras de sí, en cuentos, novelas, ensayos y memorias, que son el testimonio del genio y de una vida legendaria.
El niño Alfredito
Nació en Lima el 19 de febrero de 1939. Descendiente de presidentes y banqueros, creció en el entorno de las clases altas de Lima, lo cual no lo libró de las desdichas que regularmente procura un país en transición, convulso y violento como el nuestro.
Sus estudios primarios los realizó en el colegio Inmaculado Corazón y la secundaria, en un primer momento, en el colegio Santa María. Al ser víctima de la crueldad de un instructor premilitar fue conducido a la clínica y cambiado al internado del colegio británico San Pablo, donde culminó sus estudios.
Su ingreso a la Universidad Mayor de San Marcos, donde se graduó de abogado y doctor en letras, le permitió un acercamiento más genuino a la realidad social peruana. En más de una ocasión el escritor diría que en San Marcos recién conoció al Perú.
Hola, soledad
En 1964 se trasladó a estudiar a La Sorbona en París, de donde egresó para ser profesor en las universidades de Nanterre, La Sorbona y Vincennes. En 1980 se trasladó a Montpellier donde en enseñó literatura y civilización latinoamericana en la Universidad Paul Valery.
Fueron largos años lejos del Perú a los que Bryce describió como “los años solitarios”. Una soledad que lo trajo de vuelta al Perú, pues para Bryce “el país de uno son los amigos y son ciertos paisajes. He vuelto a mi país y estoy contentísimo”, dijo a Radio Nacional.
Para leer a Bryce
Su obra más comentada, “Un mundo para Julius”, fue publicada en 1970 por lo que varias voces lo incluyen dentro de esa prodigiosa generación de autores conocida como el “Boom Latinoamericano”, aunque ciertamente su prosa, humor y estilo resultan demasiado singulares como para encasillarlo en algún apartado literario.
Dos años antes de “Julius”, en 1968, Bryce entregó a la imprenta su primer libro: “Huerto cerrado”, un volumen de cuentos que cuyo título fue una sugerencia de Julio Ramón Ribeyro a quien el joven Alfredo había acudido para obtener su opinión y consejo.
Entre los cuentos de “Huerto cerrado”, se encuentra el relato “Con Jimmy en Paracas”, el cual también aparece seleccionado en el volumen “Antología General de la Prosa en el Perú. Tomo III, De 1895 a 1985”, y que puede leerse completamente gratis en la Biblioteca Virtual de la Fundación BBVA.
El texto de Bryce aparece en la página 193 del siguiente enlace: https://fundacionbbva.pe/biblioteca-virtual/antologia-general-de-la-prosa-en-el-peru-tomo-iii-de-1895-a-1985/
Leerlo es quererlo
Otras obras reconocidas de Bryce son las novelas “La vida exagerada de Martín Romaña (1981) y “El hombre que hablaba de Octavia de Cadiz”. Ambos trabajos conforman el díptico “Cuaderno de navegación en un sillón Voltaire”.
En 1988 publicó “La última mudanza de Felipe Carrillo”, y en 2002 “El huerto de mi amada”. Pero su producción total incluye innumerables títulos como los cuentos de: “La felicidad ja, ja” (1974) y “Guia triste de París” (1999).
Ha fallecido Alfredo Bryce Echenique. Ha trascendido a sus 87 años a una dimensión donde hace muchos años habitan sus libros y que lo convierten en un autor universal, un novelista que está más allá del tiempo y del espacio. Un escritor que habitará por siempre entre nosotros.