Fundación BBVA Perú
Publicado el 6 de febrero del 2026
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En el aniversario de su natalicio, la Fundación BBVA evoca la figura y legado de uno de los principales autores nacionales, cuya obra trascendió todos los géneros y que se mantiene vigente como expresión de genuina peruanidad.

Como parte de su compromiso con el arte y la cultura, la Fundación BBVA pone a disposición de todos sus lectores la obra “Ricardo Palma, espíritu de lo peruano” de Augusto Tamayo, que se encuentra disponible para libre descarga en la Biblioteca Virtual de su página web.

Fernando Eguiluz Lozano, CEO de BBVA Perú, afirma en la presentación de este volumen: “Una vida entregada a su país y una obra que retrata a la sociedad de su época es el legado que Palma deja para la posteridad y que, desde la Fundación BBVA, ayudamos a rescatar para poner en valor el trabajo de uno de los mayores representantes de las letras peruanas”.

Limeño de antaño

Ricardo Palma nació en Lima el 7 de febrero de 1833. Hijo de Dominga Soriano y Pedro Palma, vivió en la casona ubicada a media cuadra de la entonces Plaza de la Inquisición, en “la calle Puno, número 80 del jirón Urubamba”, reseña Tamayo.

En la actualidad, la plaza se llama Bolívar y de la casona familiar solo se conserva la fachada en el número 358 del jirón Ayacucho, donde se mantiene todavía una placa conmemorativa.

En 1848, a la edad de quince años, y todavía firmando como Manuel Palma, realizó su primera publicación en el diario El Comercio. Un poema titulado “A la memoria de la Sra. D.ª Petronila Romero”.

Todas las letras

Sin embargo, su ambición era consagrarse como autor dramático. A decir del académico Alberto Varillas Montenegro, Palma logró estrenar cuatro obras: “La hermana del verdugo”, “La muerte o la libertad”, “Rodil” y “Los piquines de la niña”.

También aportó algunas escenas a “El santo de Panchita” en colaboración con Manuel Ascensio Segura, y se afirma que escribió tres piezas más: “El hijo del sol”, “Criollos y afrancesados” y “¡Sanguijuela!”. Estas obras, salvo “Rodil”, fueron destruidas por el propio Palma, decepcionado de su poco éxito.

En poesía produjo cuatro volúmenes: “Poesías”, “Armonías”, “Pasionarias” y “Verbos y gerundios”. También es importante su obra histórica “Anales de la Inquisición de Lima”.

Fue promotor de la incorporación de americanismos en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, sosteniendo que el idioma debe reflejar el uso de los pueblos. Su postura lo enfrentó a la rigidez académica peninsular y lo posicionó como pionero en la valoración del castellano en América.

Sin embargo, su trabajo más trascendental y el que lo convirtió en el escritor peruano más exitoso de su tiempo fueron sus “Tradiciones peruanas”, las cuales acometió a lo largo de su vida y que son testimonio de la herencia e identidad de la cultura nacional.

El amor por el Perú lo acercó a la política. Entre 1868 y 1872 fue secretario personal del presidente José Balta. También fue senador por Loreto. En plena Guerra con Chile, en febrero de 1880, fue nombrado subdirector de la Biblioteca Nacional.

La guerra y la paz

El conflicto se ensañó con él. Su casa en el entonces balneario de Miraflores fue incendiada en enero de 1881. Ahí se perdieron los originales de la novela histórica “Los Marañones” sobre Lope de Aguirre, y su libro de memorias “Reminiscencias de la administración Balta (1868-1872)”, además de su biblioteca personal, artículos periodísticos y notas personales.

Su situación se agravó luego de denunciar a la tropa chilena ante el cuerpo diplomático por la destrucción de la biblioteca, el saqueo de sus fondos y la venta de pergaminos virreinales como papel para envolver mercadería.

Firmada la paz en 1884, Palma, dejó de lado un ventajoso contrato con un diario argentino para asumir la dirección de la Biblioteca Nacional, a cuya reconstrucción dedicó los siguientes 29 años de su vida.

Valiéndose de su fama y prestigio solicitó a las personalidades de América y España la donación de libros, lo que le valió el apodo de “El bibliotecario mendigo”.

El retiro

En el año 1912, tras una disputa política, Palma renunció a la dirección de la BNP, retirándose nuevamente a Miraflores, a la casa donde hoy se erige su museo. Ahí falleció el 6 de octubre de 1919, a la edad de 86 años.

En octubre del 2019, al conmemorarse el centenario de su deceso, la Municipalidad de Miraflores, con el patrocinio de la Fundación BBVA, publicó “Ricardo Palma, espíritu de lo peruano”, de Augusto Tamayo. Obra actualmente disponible en Biblioteca virtual de la Fundación BBVA.

https://fundacionbbva.pe/biblioteca-virtual/ricardo-palma-espiritu-de-lo-peruano/

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