Fundación BBVA Perú
Publicado el 21 de enero del 2026
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Fue estudiante, músico, librero, editor y director de la Biblioteca Nacional del Perú. Pero, sobre todo, fue un amante, defensor y promotor de los libros y la cultura.

La Fundación BBVA, en su Casa de la Emancipación (Trujillo) custodia la colección de obras y estudios sobre César Vallejo, donadas por el propio Mejía Baca. Este año, se conmemora los 114 años del nacimiento de este insigne peruano.

Primeros años

Juan Mejía Baca nació el 17 de enero de 1912 en Piura. Otras fuentes señalan que llegó al mundo en Puerto Eten, en Chiclayo. Lo cierto es que estudió en el prestigioso colegio San José de la capital lambayecana.

Se trasladó a Lima donde pretendió estudiar medicina en la Universidad de San Marcos y luego, Derecho y Ciencias Políticas. Sin culminar ninguna de las dos carreras, el joven Juan se agenció el peculio como músico de orquestas.

Fue violinista y pianista de diversas agrupaciones de tango hasta que, en 1945, vio la posibilidad de importar libros de medicina desde Argentina a precios justos y asequibles para el mercado peruano. Así inició su leyenda.

La casa de los libros

Abrió su propia librería en el número 722 del jirón Azángaro, casi colindante a la Panadería Huérfanos, en la esquina con el jirón Puno. Hoy aquella sede luce cerrada y abandonada, sin siquiera una numeración que la distinga.

Desde 1945, la librería, ubicada a menos de dos cuadras del Parque Universitario y la entonces Casona de San Marcos, se convirtió no solo en un establecimiento surtido y actualizado, sino también punto de encuentro entre estudiantes, académicos e intelectuales de todas las edades.

En 1950 se inicia una nueva aventura: la de editor. Estrena su sello editorial con la tercera edición de “Cuentos andinos” de Enrique López Albújar, que es a su vez una declaración de principios: la difusión masiva de la cultura peruana a precios módicos.

Desde entonces la editorial de Juan Mejía Baca se caracterizaría por grandes tirajes de títulos atractivos a precios de oferta y la publicación de colecciones monumentales sobre historia, literatura, geografía del Perú.

Así nacieron los volúmenes de fuentes históricas de Raúl Porras Barrenechea, la historia de la literatura peruana de Luis Alberto Sánchez o el diccionario enciclopédico de Alberto Tauro del Pino.

Coleccionista y albacea

Durante el apogeo de su empresa, en los primeros años sesenta, su librería recibía a escritores como Ciro Alegría, José María Arguedas y, en especial, a Martín Adán.

Mejía Baca durante décadas se dedicó a la amorosa tarea de recopilar y preservar textos y manuscritos del autor de “La casa de cartón” hasta construir el archivo que hoy conserva la Universidad Católica.

También adquirió diversas ediciones de las obras de César Vallejo y los estudios realizados sobre su obra. Esta colección fue donada el 16 de marzo de 1989 a la Fundación BBVA y se conserva en la Casa de la Emancipación de Trujillo.

Son 179 libros que se exhiben en la sala César Vallejo de dicha casa museo. Los libros pueden ser consultados gratuitamente en la Biblioteca Virtual que la Fundación BBVA mantiene en su página web. 

Defensor de los libros

A lo largo de su vida, Mejía Baca publicó a más de 150 autores, fue el responsable de éxito de ventas por millares, organizó concursos literarios y él mismo, firmó su propia obra: “Quema de libros: Perú 67”, en la que denunció la censura e incineración de libros durante el primer gobierno de Fernando Belaúnde, a través de las disposiciones del entonces ministro de Gobierno, Javier Alva Orlandini.

Aquel libro fue publicado recién en 1980, cuando se iniciaba el segundo gobierno de Belaunde. En 1985, en medio de la crisis económica y la violencia terrorista, la librería de Juan Mejía Baca cerró sus puertas para siempre.

Lo aguardaba un nuevo desafío: la dirección de la Biblioteca Nacional. Cargo que ocupó de 1986 a 1990 y cuya gestión obtuvo el terreno en San Borja donde hoy se erige la nueva sede. También adquirió 150 mil placas del archivo Courret, sistemas computarizados de la IBM y modernizó el sistema de catalogación.

Toda su vida estuvo consagrada a que la lectura fuera un hábito primordial y cotidiano de los peruanos. Su legado, más que libros, son las oportunidades que se generan a partir del conocimiento, la cultura, el arte y la belleza.

La Fundación BBVA le rinde por ello un sincero homenaje a su memoria.

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